viernes, 5 de agosto de 2011

Liderazgo: ir de a una.. pero ir yendo....


  1. Interés genuino por la persona. Como dice mi amigo en la filosofía Bertrand Russell: “la sabiduría comienza allí donde se venera la personalidad humana”.
  2. Mirar por el equipo antes que por uno mismo. Si los cortos de miras se dieran cuenta de que poniendo el foco en el equipo, obtendrían ellos mismos mayores beneficios en el largo plazo, tirarían más de esta cualidad. Me viene a la mente el viejo adagio anglosajón: “If you give peanuts, you will get monkeys”.
  3. Claridad y puntualidad en la información dada, qué y para qué hacer algo. Nada de estresar al personal con encargos a salto de mata, a destiempo y a desmanera.
  4. Confianza y respeto por el talento y la actitud del profesional. A este respecto, me encanta la frase de Bill Hewlett, co-fundador de Hewlett Packard, pues creo que resume muy bien esta idea: ”Hombres y mujeres quieren hacer un buen trabajo. Si se les proporciona el entorno adecuado, lo harán”.
  5. Buscar y desarrollar la mejor actitud de cada quien. Conocer a nuestros colaboradores, saber qué les motiva y qué les defrauda es importante. Remata Baltasar Gracián: ”Conocer el eficaz impulso de cada uno es como tener la llave de la voluntad ajena.”
  6. Estar abierto a sus propuestas. No sé quién dijo que “cerrar la puerta del despacho es cerrarse a las buenas ideas”.
  7. Respeto por el tiempo personal. Repito lo que ya sabéis: no contribuye más quien deambula por la oficina sino quien planifica su tiempo, lo utiliza con conciencia y se va pronto a otro menester. Y, además, permite a otros que hagan lo propio. Una de las máximas de Napoleón Bonaparte rezaba:”Hay ladrones a quienes la ley deja impunes, y que roban lo que es más valioso para el hombre: el tiempo”.
  8. Vivir en serenidad, y ayudar a  los suyos a desarrollar esa faceta. La serenidad es uno de los ingredientes de la felicidad sostenible… y de la productividad. El cirujano francés Victor Pauchet afirmaba: “El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento.”
  9. Agradecer las aportaciones y la actitud. El agradecimiento es uno de los más jugosos ingredientes del arte del buen vivir. Provoca en quien lo recibe el reconocimiento a su presencia y a su labor en el mundo, y en quien lo da una sensación expansiva que le mueve, a su vez, a realizar bondades para con otros.
  10. Hacerles sentir partícipes y útiles. Albert Schweitzer, médico y filósofo alsaciano, reflexionaba: “Todas las personas que conozco que han sido felices de verdad, han aprendido a ser útiles a los demás”.
  11. Dejarles trabajar, no incordiar ni controlar. Al modo de Herbert von Karajan, sería: “El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta”.
  12. Escuchar. No creíais que me iba a olvidar de ésta, ¿verdad?. Y me voy a Stephen Covey: “La escucha empática no consiste en estar de acuerdo; consiste en comprender profunda y completamente a la otra persona, tanto emocional como intelectualmente”.
  13. Alegrarse con sus alegrías y acompañarlo en sus cuitas, y ello sin caer en el mal del que advertía Gracián: “Hay algunos que siempre acompañan a los fracasados, y hoy se ponen al lado del desdichado que ayer rehuyeron por afortunado”.

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